La Biografia (p1)

Miré nuevamente el reloj, eran poco más de la una y media, llegaba pronto, demasiado pronto en realidad pero no me importaba.
Era una vieja costumbre que había cogido en mis tiempos de reportero, llegar cuando el entrevistado aún no te esperaba.
No dejarles el tiempo que habían previsto para cimentar su fachada.

Es increíble lo que un hecho inesperado, como un adelanto imprevisto, puede alterar al entrevistado, y, con un poco de suerte, podremos entrever a la persona alejada de su personaje durante unos minutos, hasta que consigue rehacerse.

Esta práctica no me reportó muchos amigos cuando trabajaba para un periódico ahora como escritor que iba por libre aún menos, pero ¿qué más da?, en estos momentos tengo poco que perder.

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